ITDP México

6 de abril de 2026

Ciclovía en Calzada de Tlalpan: una oportunidad para conectar la ciudad y mejorar la seguridad vial

La Calzada de Tlalpan es una de las vías más emblemáticas y antiguas de la Ciudad de México. Desde tiempos prehispánicos ha sido un eje clave de conexión hacia el sur de la ciudad, y con el paso del tiempo se consolidó como una de sus principales arterias de movilidad. En la década de los 60, su transformación para integrar la Línea 2 del Metro marcó un antes y un después. Sin embargo, este cambio también generó nuevas barreras para los traslados a pie y en bicicleta: la eliminación de cruces a nivel y la construcción de puentes peatonales priorizaron la velocidad vehicular sobre la accesibilidad y la seguridad de las personas.

Hoy, con la implementación de la ciclovía en Calzada de Tlalpan, se abre una oportunidad clave para corregir parte de estas condiciones y avanzar hacia una movilidad más segura y equitativa. Se trata de un proyecto estratégico: uno de los corredores más largos y relevantes para la movilidad ciclista en la ciudad, con el potencial de conectar el centro con el sur de forma sustentable.

No obstante, para que esta infraestructura cumpla con su objetivo, es indispensable atender algunos retos en su diseño y operación.

En la mayor parte del corredor, la ciclovía cuenta con segregación física mediante guarniciones y jardineras, lo que ayuda a evitar la invasión por vehículos motorizados. Sin embargo, esta misma infraestructura puede dificultar la entrada y salida de personas ciclistas ante obstáculos o encharcamientos. En otros tramos, el uso de confinadores prefabricados ofrece una solución más flexible. Aún así, persisten segmentos donde la ciclovía no cuenta con ningún tipo de segregación física, lo que representa un riesgo importante considerando las altas velocidades y volúmenes de tráfico. Garantizar un confinamiento continuo y seguro en todo el corredor es una condición básica para su correcto funcionamiento.

Las intersecciones representan otro de los principales desafíos. Actualmente, muchas incorporaciones están diseñadas para favorecer la velocidad de los vehículos motorizados, con radios de giro amplios y sin medidas suficientes de control de velocidad. Esto genera puntos de conflicto donde las trayectorias de vehículos y ciclistas se cruzan en condiciones poco seguras. Para mejorar estas condiciones, es fundamental implementar medidas de pacificación de tránsito, como la reducción de radios de giro, el estrechamiento de carriles y la incorporación de elementos que obliguen a disminuir la velocidad, además de reforzar la visibilidad en los cruces.

Asimismo, la señalización debe fortalecerse para advertir de manera clara la presencia de la ciclovía y la prioridad de las personas ciclistas, especialmente en accesos e incorporaciones. Esto debe complementarse con mecanismos efectivos de vigilancia que eviten la invasión del carril ciclista.

Finalmente, para potenciar su uso, es necesario integrar esta infraestructura con otros modos de transporte. La instalación de biciestacionamientos seguros en puntos estratégicos —como estaciones de transporte masivo o equipamientos urbanos— es clave para fomentar viajes multimodales y ampliar el alcance de la red ciclista.

La ciclovía de Tlalpan representa un avance importante, pero también evidencia la necesidad de seguir mejorando el diseño y la gestión del espacio vial. Aprovechar esta oportunidad permitirá no solo elevar los estándares de seguridad, sino consolidar un corredor que responda a las necesidades actuales y futuras de movilidad en la ciudad.

Para más información y/o entrevistas escríbenos a ingrid.chavez@itdp.org 

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